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ELENA AFIRMATIVA

Voces del té: etiquetas infundidas

Proyecto seleccionado para la 15ª Convocatoria internacional de artes plásticas MULIER MULIERIS organizado por el Museo de la Universidad de Alicante, 2024.

El proyecto Voces del té: etiquetas infundidas busca explorar y desafiar las etiquetas y estereotipos impuestos a las mujeres en la sociedad contemporánea. A través de una fusión simbólica entre el té, su cultura, y la tradición milenaria de la porcelana, esta obra profundiza en las narrativas de género que permeabilizan tanto el espacio doméstico como el profesional. Este proyecto artístico compuesto por, hasta el momento, seis piezas, toma como figura central una serie de etiquetas de té, meticulosamente modeladas en porcelana rusa y cola. Cada etiqueta lleva inscrito un comentario o frase comúnmente dirigido a las mujeres, reflejando los prejuicios y expectativas de género. Desde "Ya no tienes edad para ese escote" hasta "Una madre no debería pensar así", estas frases son grabadas en la porcelana, hundiéndose en ella, hiriéndola, dejando una cicatriz y simbolizando tanto la permanencia como el peso y presión que pueden ejercer las palabras en la vida de las mujeres. Estas etiquetas están unidas a bolsitas de té usadas por las mujeres de mi entorno. Las piezas artísticas resultantes de esta combinación representan metafóricamente cómo estas etiquetas verbales se infunden en el tejido mismo de la vida cotidiana de las mujeres, al igual que el té se infunde en el agua. Asimismo, la elección de la porcelana y la cola no es casual; representa la compleja interacción entre la delicadeza percibida y la resistencia inherente, un paralelo a la experiencia femenina en diversas culturas. ​ Cabe destacar que las frases escogidas están grabadas en la porcelana con cola que adquiere un cariz translúcido, por lo que representan una sutileza en su visibilidad, como un mensaje velado, solo perceptible a una mirada atenta. Esta elección refleja cómo los estereotipos, a menudo encubiertos o sutiles en la sociedad, pueden ser pasados por alto, pero una vez iluminados, como lo hace un discreto dispositivo LED en la parte trasera de cada etiqueta, revelan su presencia más claramente, simbolizando el poder de la conciencia y la iluminación en el desafío de estas percepciones. La metáfora del té Pero este proyecto no solo critica, sino que también celebra el papel de las mujeres en el ámbito del té, un sector donde su trabajo es fundamental pero a menudo invisibilizado, encarnando una vivencia marcada por etiquetas y estereotipos limitantes. Históricamente, las mujeres han sido clave en la producción del té desde su enraizamiento, poda, deshierbe y procesamiento. En regiones como India y Sri Lanka, conforman la mayoría de la fuerza laboral en las plantaciones, especializándose en la meticulosa y delicada tarea de recolectar las hojas (Egan, 2023). Sin embargo, situadas frecuentemente en los niveles más bajos de la jerarquía laboral, se las ha considerado como una mano de obra numerosa y económica, y su contribución ha sido infravalorada, obteniendo escasa presencia en roles de liderazgo y toma de decisiones (Gurung y Mukherjee, 2018). Esta dinámica se manifiesta con claridad en la cultura japonesa del té (chanoyu), donde, a pesar de que las mujeres constituyen la mayoría de las practicantes y maestras en la actualidad, rara vez alcanzan posiciones de autoridad significativas en las principales escuelas de té, dominadas históricamente por estructuras patriarcales. Además, en la sociedad japonesa, especialmente desde el período Edo, la relación pública de la mujer con el té ha sido confinada a un medio para aprender la etiqueta y los modales de la élite, subrayando su papel en la educación y el refinamiento femeninos (Corbett, 2018). Sin embargo, pese a lo limitante que pueden ser las estructuras empresariales y ciertas tradiciones en la cultura del té para las mujeres, es crucial destacar que, dentro del ámbito del consumo, el té también ha servido como un espacio social y de reunión significativo para nosotras. Más allá de ser una mera bebida, el té se ha transformado en un símbolo de camaradería y refugio, proporcionando un lugar tanto para la interacción social como para la introspección personal. En este contexto, el té se convierte en un vehículo de conexión y expresión, donde las mujeres pueden compartir experiencias, aliviar tensiones y fomentar la solidaridad. Estos momentos de encuentro alrededor del té ofrecen un respiro de las restricciones y expectativas impuestas en otros ámbitos de la vida, permitiendo un espacio seguro para el diálogo y el apoyo mutuo. Por tanto, mientras que en un lado de la escala, la cultura del té puede reflejar y perpetuar las desigualdades y limitaciones que enfrentan las mujeres, en el otro, se revela como un ámbito donde pueden florecer la conexión y el empoderamiento femenino. Es en esta dualidad donde reside la complejidad y también la belleza de la relación entre las mujeres y el mundo del té. En este sentido, el té no es solo una bebida, sino un símbolo de resistencia y comunalidad, ofreciendo un espacio para redefinir y reconstruir las narrativas femeninas.

Capítulo de libro que explica la obra Voces del té

© 2025 Creado por Elena Afirmativa López-Martín

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